DYA participó en el III Seminario Internacional sobre Prevención del Reclutamiento de Niñas, Niños y Adolescentes, realizado en Bogotá, Colombia, compartiendo aprendizajes de su experiencia en escuelas seguras y protectoras en Esmeraldas.

La prevención del reclutamiento de niñas, niños y adolescentes comienza mucho antes de que exista una situación de reclutamiento. Comienza cuando las comunidades, las instituciones y las escuelas son capaces de generar condiciones para que niñas, niños y adolescentes se sientan protegidos, escuchados y con oportunidades para construir un proyecto de vida.

Desde esta premisa, Desarrollo y Autogestión (DYA) participó en el III Seminario Internacional sobre Prevención del Reclutamiento de Niñas, Niños y Adolescentes: “Del territorio a la acción”, realizado en la Universidad Externado de Colombia, en Bogotá, el pasado 27 28 de agosto de 2026, como un espacio regional de diálogo entre organizaciones sociales, comunidades, academia, cooperación internacional e instituciones comprometidas con la protección de la niñez y adolescencia.

En representación de DYA Ecuador, Luis Stacey participó en el panel “Escuelas seguras y protectoras: la educación como ruta de prevención del reclutamiento, uso y utilización de NNA”, compartiendo aprendizajes construidos junto a adolescentes de Esmeraldas, a partir de la experiencia de DYA en el proyecto Red Integrada de Escuelas Seguras y Protectoras (RIESP).

La participación permitió poner en común una experiencia desarrollada en un territorio donde la violencia y la inseguridad representan desafíos concretos para las trayectorias educativas y el bienestar de niñas, niños y adolescentes. En estos contextos, fortalecer la escuela como espacio de protección adquiere una relevancia que va mucho más allá de los aprendizajes académicos.

Las voces de los adolescentes nos recuerdan que la escuela puede ser un refugio y un espacio de pertenencia. Cuando docentes y otros adultos significativos escuchan, creen y acompañan, construyen confianza. Y cuando un adolescente aprende, desarrolla capacidades, se siente reconocido y encuentra un lugar donde participar, también está fortaleciendo herramientas para enfrentar situaciones de riesgo.

Una escuela protectora no es solamente aquella donde no ocurre violencia. Es una escuela donde las y los adolescentes aprenden, pertenecen, participan y se sienten reconocidos.

La experiencia compartida en este seminario reafirma la importancia de impulsar respuestas integrales y articuladas que involucren a escuelas, familias, comunidades, instituciones públicas y organizaciones sociales. En contextos de violencia, proteger las trayectorias educativas también es una estrategia de prevención.

Porque prevenir el reclutamiento también significa lograr que niñas, niños y adolescentes no pierdan el deseo de seguir aprendiendo ni el convencimiento de que la escuela también les pertenece.