Contención, juego y aprendizaje también en vacaciones: el rol del Programa Contener (Misiones)

Durante el mes de enero, el Programa Contener continúa abriendo sus puertas en el barrio Santa Bárbara de Apóstoles (Misiones, Argentina)  con una propuesta de talleres vacacionales pensados para acompañar a niñas y niños incluso en el receso escolar. En este espacio, 61 chicos y chicas participan de actividades recreativas, artísticas y deportivas, y reciben desayuno diario, en un entorno cuidado y de confianza.

“En enero comenzamos los talleres vacacionales acá en el centro de apoyo de Santa Bárbara, donde los niños asisten a tener días recreativos, con actividades lúdicas, de arte y de juego”, explica Fabiana Cabral, una de las docentes del Programa Contener. Para ella, sostener este espacio durante el verano es fundamental: “hay niños que no tienen la oportunidad de salir a recrearse en otros lugares, y acá tratamos de hacer que sus días sean amenos, divertidos y distintos”.

Las actividades se organizan en grupos de martes y jueves, y miércoles y viernes, con 31 y 30 niños respectivamente. Cada jornada incluye propuestas planificadas de educación física, juegos de relevo, circuitos con aros y pelotas, pasamanos y también juegos tradicionales como la papa quemada, el lobo ¿está?, o el huevo podrido, que buscan recuperar experiencias compartidas que muchas infancias ya no tienen en su vida cotidiana.

Además, hay días dedicados al arte y la expresión, donde los chicos realizan máscaras, murales colectivos y producciones que luego se transforman en pequeñas obras teatrales. “Cada actividad está pensada para que haya una continuidad y para que todos los días sean distintos. Mezclamos arte y juego para que sea más entretenido para ellos”, señala la docente. 

El Programa Contener también garantiza algo esencial: el desayuno diario. “Vamos variando: hay días con ensalada de frutas, otros con licuados, otros con leche y pan. Y también tenemos días especiales, como el día de cine, donde compartimos una película con palomitas y jugo”, cuenta Fabiana. Estos gestos cotidianos forman parte de una propuesta integral de cuidado.

Más allá de las actividades, el valor principal del espacio está en lo que genera en los chicos y chicas. “Al tener distintas edades, se da algo muy lindo: los más grandes ayudan a los más chicos, se sienten útiles, acompañan. Y los más pequeños encuentran referentes”, explica. “Acá buscamos que tengan con quién hablar, con quién compartir, y que sepan que pueden confiar en las maestras si algo les pasa. Este espacio les permite sacar emociones a través del juego, del cuerpo, de la risa”, resume Fabiana.

Sostener el Programa Contener durante todo el año —también en verano— es posible gracias al trabajo articulado entre la ONG DyA – Desarrollo y Autogestión, la Fundación Bronislada Kruchowski de Szychowski de la empresa yerbatera La Cachuera, la Municipalidad de Apóstoles y el acompañamiento de quienes brindan su apoyo económico a través de donaciones. Porque incluso cuando no hay escuela, la contención, el cuidado y el derecho a jugar siguen siendo fundamentales. Y el Programa Contener continúa estando ahí, donde más importa.



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